¿Cómo aislar una casa ya construida?
La temperatura en el interior de una vivienda se ve directamente influida por el aislamiento térmico con el que cuente dicha vivienda. Contar con una temperatura confortable sin elevar la demanda energética y garantizando la salud de los residentes se puede conseguir gracias a un buen aislamiento térmico.
En este sentido, es importante tener en cuenta los puntos críticos de una vivienda por los que se pierde la mayor cantidad de calor en invierno y de frío en verano. Por ello, te contamos cuáles son estas zonas a las que deberás prestar especial atención cuando busques aislar tu vivienda, ya sea nueva o una casa antigua.
¿Cómo aislar una casa ya construida del frío?
Aunque las viviendas nuevas se construyen teniendo en cuenta estudios previos sobre su eficiencia energética, los edificios más antiguos no suelen contar con las mejores calidades en este sentido. Por ello, es necesario realizar un estudio previo que deje claras las carencias del inmueble para poder aislarla de la mejor manera. En concreto, es importante tener en cuenta 5 puntos específicos para aislar una casa por el exterior y por el interior de la vivienda.
Aislamiento de las fachadas
El Sistema de Aislamiento Térmico por el Exterior (SATE) se ha convertido en la mejor opción para aislar una casa por el exterior, ya que esta permite colocar un revestimiento con diferentes capas y materiales en la fachada. Estos están específicamente pensados para mejorar la eficiencia energética, la insonorización y la impermeabilidad de la vivienda. Por tanto, se trata del procedimiento más eficaz para aislar térmicamente el inmueble y puede suponer un ahorro de hasta un 50%.
Este sistema consiste en la instalación de paneles aislantes sobre una superficie vertical portante, que conforma el muro de cerramiento de la vivienda. Al aplicarse desde el exterior, se crea una envolvente térmica continua que elimina los puentes térmicos. Esto garantiza un alto nivel de aislamiento, además de mejorar las propiedades térmicas y acústicas de los muros de la edificación.
El sistema de aislamiento SATE cumple rigurosamente con las normativas europeas en cuanto a protección contra incendios, salubridad y eficiencia energética, garantizando la máxima seguridad y calidad. Además, es compatible con una amplia variedad de acabados decorativos, lo que permite personalizar la estética de la fachada sin comprometer la funcionalidad del aislamiento.
Aislamiento del tejado
Para aislar el tejado puedes optar por dos opciones. Por un lado, puedes utilizar el poliestireno extruido, por el que se instalan planchas de espuma rígidas que evitan fugas térmicas y ayudan con el ruido. La otra opción es la lana mineral, un material flexible reciclable al 99% y que resulta especialmente cómodo de instalar.
Aislar paredes
Además de aislar la vivienda por el exterior, otra opción es hacer lo mismo con el interior de las viviendas con las paredes ya construidas, para lo que se pueden utilizar planchas de poliuretano. También se pueden rellenar cámaras de aire con aislantes de espuma, siempre y cuando la vivienda tenga dichas cámaras de aire.
Cubre las puertas
Los huecos de las puertas pueden ser un punto de fuga del calor o el frío que conviene sellar. Para ello, la mejor opción es usar burletes, un material muy económico que puede sellar dichos huecos de manera eficiente.
Ventanas aislantes por el interior
Para limitar la pérdida de energía que se puede producir a través de las ventanas puedes sustituirlas por unas con doble cristal o rotura de puente térmico, además de añadir persianas que mejoren el aislamiento térmico de una casa ya construida. Si no quieres invertir tanto dinero, los burletes también pueden ser una buena opción para sellar los marcos, algo que también puedes hacer con silicona.
Hábitos y rutinas que ayudan a aislar una casa del frío ya construida
Además de incluir estas mejoras en tu inmueble, hay algunas rutinas que se pueden adoptar para mejorar el confort térmico en el interior de la vivienda. Gracias a ello podrás mejorar la eficiencia energética de tu casa en mayor medida, por lo que es conveniente que incluya estos 6 puntos en tu día a día.
- Arreglar desperfectos, entre los que se incluyen grietas, humedades y huecos. En algunos casos, estos pueden afectar al aislamiento térmico, por lo que conviene estar atento y repararlos lo antes posible.
- Ventilar las estancias durante 10 minutos diariamente, ya que permite que el aire se renueve y mejora su calidad, además de estabilizar la humedad.
- Utiliza un termostato que te ayude a mantener la temperatura siempre estable en el interior. De esta manera derrocharás menos y podrás limitar tus facturas de calefacción y luz.
- Aprovecha la luz natural en los meses de más frío abriendo las cortinas y persianas, mientras que deberás hacer lo contrario cuando haga más calor.
- Coloca deshumidificadores para evitar el exceso de humedad en el ambiente, que puede provocar problemas de condensación y aumentar la sensación de frío.
- Compra elementos textiles adecuados como mantas o fundas nórdicas durante el invierno o tejidos transpirables y ligeros como el algodón durante el verano.
Seguir estos consejos te ayudará a mejorar el confort térmico en el interior de la vivienda. Unido a las reformas que puedes hacer para reparar las posibles fugas que presenta la casa, limitarás las facturas de luz y energía de manera reseñable.
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